Íntima Distancia.
Breves reflexiones de pandemia.
Lo íntimo se está disolviendo, los breves lapsos de donde pende apenas alude a un tap, a un clic, a un like. He rondado con personas que ilusoriamente creen sentirse apartadas con la ausencia o negación de la tecnología, pero ya es inevitable, su alcance parece inagotable, sin retorno y sin fin, alguien en algún punto, sabe un poco o un mucho de todos, ¿qué nos gusta?¿dónde estamos?¿con quién? y con la ligera hipótesis de conocernos mejor que nosotros mismos.
Pertenezco a la generación que fue amalgamando este conjuro tecnológico, este progreso a favor de facilitarnos la existencia, de automatizar, pero como la misma ficción, yace una simbiosis entre solución y problema, a tal grado que solo se necesitaba un breve pretexto para entregarnos a la vorágine de adaptación. Por encima de las teorías de conspiración, y como incidencia recurrente de la misma reflexión en diferentes contextos ¿dónde yace el equilibrio?¿cuánta tecnología es realmente necesaria para cada cual?¿que derivantes sobrevienen para la convivencia sana, para nuestra propia trascendencia humana?





















